Parece que ya muy pocas personas aceptan que el desarrollo se alcance mediante herramientas de políticas públicas tales como la planficación central, los programas centralizados, la tecno-burocracia o los enfoques top-down (de arriba hacia abajo).
Simultáneamente, hay cada vez mayor consenso en la necesidad de fomentar el empoderamiento (empowerment) de los distintos estamentos de la ciudadanía, fomentar la descentralización del estado y permitir los enfoques botton-up (de abajo hacia arriba) de los involucrados en la resolución de problemas sociales.
Sin embargo, frente a este panorama del pensamiento socio-político, en los últimos días he leído algunas opiniones y comentarios de algunas personas destacadas, supuestamente "progresistas" que han denostado o descalificado tanto a los conceptos de Emprendimiento como al concepto de Gestión.
Esas opiniones, anacrónicas, por cierto, son muy legítimas proveniendo de ciudadanos que no tienen responsabilidades gubernativas. Pero lo que me parece preocupante es que el Gobierno no se muestra mayormente preocupado de fomentar el Emprendimiento a partir desde la educación, ni tampoco muestra mayor esfuerzo por la Gestión eficiente de los recursos públicos.
Los casos emblemátcos (tristemente emblemáticos de ineptitud) de ChileDeportes, Ferrocarriles y Transantiago, son demostraciones de lo que afirmo.
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